domingo, 22 de abril de 2012

Cuentos que no han de ser contados.

Hay detalles tan simples que nos alegran la vida como el pasto que crece casi sin cuidados, el rayo de sol que nos toca aunque no queramos, la lluvia que cae y se evapora, y tu llegada sin aviso cuando menos la esperaba. Así de la nada te apareces y me robas un cachito de este algo que te llevas y se queda en el cajón de los recuerdos. Llegaste sin prisa, sin tiempo, tarde y violento. Llegaste para no quedarte, y sin embargo te guardaste en este cuento.

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