lunes, 23 de abril de 2012

Y así soy.

A veces, cuando quiero escribir, comienzo por una frase, que dos segundos después odio y termino por borrar. Me veo los dedos, cómo bailan; las letras que aparecen en el fondo blanco, temerosas de morir ante mi indecisión; y hago como que escribo y finjo que toco el piano al ritmo de la canción que estoy escuchando. El cigarro se termina sin haber sido fumado, mi mente va y viene, varias voces suenan al mismo tiempo en mi cabeza, pero aún ninguna ha ganado. ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿A dónde voy? Lo único que sé con seguridad respecto a esas tres preguntas, es que riman. Soy y escribo, a veces río, otras no. Tengo goteras en los ojos, palmas en las manos, grito, corro, salto y vuelo. No sé mucho de la vida, es más, no sé casi nada; me gusta vivir como los niños que descubren hasta lo más pequeño encontrándolo asombroso. He llorado ante el vuelo de un ave, me indigna el hombre y su falta de humanidad, no me gusta causar daños, bailo sin música, y me enamoro una vez al año. Me gusta leer, pero me mareo, sufro de insomnio y suelo soñar despierta. Amo la lluvia, el arcoíris es mío y prefiero no bañarme, a hacerlo con agua fría. No sé a dónde voy y no me preocupa, me gusta vivir la vida como los niños.

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