Ir al contenido principal

Aquel marzo

 Es de noche y el cielo tan profundo y el olor a tranquilidad me envuelven en una inmensa inspiración y yo sólo pienso en ti, en aquellos días de marzo en los que fuimos testigos de un amor que hacía parecer al mundo un lugar diminuto. No puedo concentrarme mucho al recordar el olor de tu piel y aquellos ojos tiernos que me miraban con sinceridad y aprecio.
Te llevaste todo de mí, cada uno de mis suspiros, cada momento de cariño y cada latido que incrementaba su velocidad al tenerte cerca.

Cada noche que no estas a mi lado te siento tan cerca, como si reviviera cada segundo junto a ti.
Después de todo, yo no te quería lejos, yo te pensaba a cada minuto de mi agotable existencia que no valía la pena cuando la distancia trataba de jugárnosla mal.

Recordé que el día en que te conocí decidí tirar las cartas a la mesa, dejar la partida y comenzar a pensar que si el destino tenía algo bueno para nuestra historia, entonces pasaría. Dejé de apostar en el amor porque ya te tenía enfrente y pasara lo que tuviera que pasar, al menos yo estaba tranquila de haber compartido sonrisas y emociones con una persona como tú.
Porque ya no quiero a nadie más, porque sé que ya no esperaré rodeada de esa terrible soledad que se cuela en mí y que a veces me traiciona haciéndome pensar que la viviré por el resto de mi vida.

Quiero habitar en ti, en cada movimiento y cada sueño que planeo cumplirte. Quiero que tu modo de ver la vida sea junto a mí y que el futuro nos reúna y no te aleje como suele hacerlo, como ahora que no estas.

Puedo vivir viéndote a los ojos, admirando cada detalle que resalta en ti. Porque esa sonrisa sincera se me quedó grabada y hasta el momento la uso en defensa a los días cuando te extraño, cuando todo se torna de un color que ni siquiera existe y la melancolía no me deja vivir quieta. Te escucharía reír hasta que se aturdieran mis oídos. Te miraría fijamente hasta que por anciana perdiera la vista. Te besaría hasta que se me acabaran las maneras de hacerlo, hasta que se terminaran mis excusas para poder juntar tus labios con los míos. Sostendría tu mano hasta que decidieras soltarme y te viviría hasta el día de mi muerte.

Tu presencia me hacia renacer pero tu ausencia me mata un poquito más a cada instante.
Caminaste dentro de mi vida cuando pensé que ya no valía la pena para que alguien se quedara.
Te pido que regreses, que te quedes.

Quédate y prometo hacerte más feliz de lo que hoy en día tú me haces; por mucho que me cueste, buscaré todos los días en cada esquina de la vida una sonrisa que ponerte, que te haga saber que eres la persona más feliz de todo el mundo.

Entradas más populares de este blog

--malaci

Malaci es un acrónimo, que proviene de los nombres de tres hombres que - en su tiempo - fueron importantes para mi: Mauricio, Alan y Aciel. Ellos tres me aportaron vivencias significativas, experiencias imborrables y conocimiento irreemplazable, es por eso mismo que he decidido dedicarles mi manía de expresarme mediante palabras escritas y adopté este seudónimo, que es también un álterego.

http://unabuenaputajamasseminimiza.tumblr.com

—Malaci (María Mil Manías)

“Me emocionas, me encantas, me excitas, me embriagas, me enganchas, me emanas, me ensucias, me energizas, me erotizas, me estancas, me enyerbas, me envuelves, me encadenas, me engarzas, me eslabonas, me esparces, me estremeces, me embraveces, me enamoras…y son sólo las palabras con “E”.”

http://unabuenaputajamasseminimiza.tumblr.com

Quien dijo adiós....

Alguien me dijo que cuando las cosas son para ti solas llegan, que dejara de buscar el momento y a la persona...  Entonces me di cuenta que somos de quien nos encuentra en pedazos y nos arma hasta dejarnos completos.  De quien no nos cambia, pero nos mejora.
Y así me doy cuenta que, si soy tuya me auto proclamo tuya, empezaste desde cero con paciencia, me aguantaste cuando yo no podía, me pegaste cada pieza y las faltantes las hiciste tu con cada palabra me diste de nuevo la confianza para volar, no me ataste, me liberaste cuando sabías que ya podía hacerlo sola.
Esperarte, mil años hasta que sea nuestro momento ¿porque? Porque quiero, porque puedo por que yo no tengo nada que perder pero si mucho que ganar 
Contigo se que es la ilusión que es el soñar que es el sonreír a media plática con alguien por que se que a ti te parecería una pendejada lo que dice y tendrías el valor de mandarlo a la chingada, porque un estando lejos supe conocerte quererte, adorarte.
Tal vez busque el pretexto más …