domingo, 1 de diciembre de 2013

Como siempre.

Hoy te recordé, como aquél que me coqueteaba, no como con el que comparto mis ganas, no como el hombre de ahora que me hace reír… te recordé como aquél que me enamoró, que me hizo creer otra vez en alguien más.
Te recordé como aquél que me recordó lo que es soñar, reír y gozar a través de las letras, te recordé como ese hombre tierno, de mirada de ensueño y sonrisa divina. Recordé la primera vez que me dijiste “te amo bonita” qué tiempos aquellos, todo era una fantasía. 
La verdad es la de ahora, en donde ya todo está dicho, donde la verdad es la que nos acaricia y volaron con el viento los sueños. 
Sí, ahora te veo como realmente eres y aún así no me arrepiento de tenerte latiendo en mi pecho, contigo aprendí la lección más valiosa de todas, eso dalo por hecho.
Fuiste el pico que rompió la roca pero no para destrozarla, de alguna manera absurda aún hecha pedazos me volví más fuerte, más dura, más segura de mí, de todo lo que me rodea y de lo que sé que quiero en la vida.
Adiós hombre de mis sueños, bienvenido monstruo de mi vida. 

Hoy pensé en eso, hoy pensé en ti… como siempre.

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