sábado, 7 de febrero de 2015

Un pedacito de utopía

 ¿Que cómo es él? 

¡Dios! 

Espero no cansarlos, abrumarlos o que piensen que estoy exagerando pero seré lo más objetiva que se pueda.


Él es como un sueño casi perfecto, un pedacito de utopía que te hace sentir que hay bonitas realidades. 
Es el tipo de ser humano… No, el no, él. es él único ser humano que puede sacarte una sonrisa sin que sepas que lo está haciendo. 
Es imposible no encariñarse con él, sabe el momento oportuno para sacar una sonrisa o una risa. 
Tiene una sonrisa grande y preciosa, digna de escribirle epigramas y canciones. Una sonrisa que ilumina, que da luz, que da paz y mata angustias, que derrite cualquier barrera de cordura.
Tiene unos ojos divinos, digo divinos porque parece que tienen brujería pues al mirarlos es imposible no perder la compostura, unos ojos que están como para escribirles miles de libros por todo lo que transmiten, sus ojos queman, incluso al verlos detenidamente me doy cuenta de la chispa que hay en ellos y que, con sólo leerme, arden.
Su voz está compuesta de eufonías, me paralizo al sólo escucharla, sabe que matices darle a cada expresión, sin embargo, me gusta más cuando la usa para decir mi nombre el cual pronuncia como si fuera una plegaria, algo para sostenerse y no caer.
Sus manos…
¡Dios, sus manos! 
Piezas perfectas que saben dónde y cómo tocarme, que saben ser prudentes y arrebatadoras, manos irremediablemente seductoras fundadoras de mis delirios.
Su cuerpo, bueno su cuerpo es el perfecto para mi, pero no me importa cuan proporcionado o bonito sea, me importa lo que me transmite y lo que me hace sentir.
Pero hay algo suyo que me encanta, que hizo que me enamorara de él… 

Su mente, porque es creativo y soñador, inteligente y determinante, flexible e idealista; y lo más importante, sabe como hacer volar su imaginación.

Como leen, él es el hombro ideal para mi, no es perfecto porque no quiero a un títere o a un príncipe, pero es a mi medida, es lo que necesito, es a quien quiero. 
Él es quien me recuerda como vivir y me acompaña aún sin estar presente. 



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Hace mucho me di cuenta que las cosas pasan cuando tienen que pasar, no antes no después.  Que dar todo de ti, no significa que te darán ...