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Quiero hacer nada contigo...

Me he cuestionado tanto tiempo, que significa no hacer nada, al punto de llenar una agenda con cosas por hacer, anotando lugares a donde me gustaría ir contigo, solo para hacer algo para estar más tiempo tomada de tu mano, pero, realmente ¿estoy bien? Solo cuando entiendes y aprecias el no hacer nada, todo se da solo, hace un tiempo escuche que la felicidad se producía cuando ibas a hacer algo que realmente te encantaba pero no en ese momento como tal, si no en el anterior porque lo que ibas a hacer luego, lo amarías y en ese preciso momento de antes, eres libre… Un sabio dijo, si vienes a las 4 de la tarde, desde las 3 yo soy feliz… Pero te imaginas qué pasaría si todas esas actividades que nos gustan hacer fueran, no hacer nada, siempre tendríamos una gran felicidad porque siempre podemos hacer esa nada. Hoy llamo nada a estar conmigo misma, a estar contigo, estar juntos, un atardecer, a respirar, a pasear por un parque, a dejar volar la imaginación, un beso,a cambiar. Lla...

Si lo lees, dímelo

Quisiera saber a dónde voy, pretendiendo estar bien con alguien más, vendiendo ilusiones sin fondos a un iluso comprador.  Quisiera saber si de verdad te alegra que esté con alguien más, mientras le gritó al mundo que en mi vida ya no eres especial De una manera muy extraña he de confesar lo mucho que me sorprende cada día mi manera tan peculiar de actuar, se me ve tan real cuando digo, cuando le digo que lo quiero, que no hay nadie más para mí que el, me volví una gran vendedora de ilusiones falsas, como tú... Que dicha y que tragedia, de ti solo eso aprendí, a engañar ilusos corazones y a callar al mío, a decirle que su opinión no importa porque lo correcto es lo que hago, pero no es mi culpa que sea tan fácil callarlo porque un día tú me dijiste que es mejor cerrar algunos ojos para poder seguir adelante, así cuando algo dentro de mi intenta pronunciar tu nombre, ese iluso comprador de ilusiones, me presta sus labios para fingir un tantito más que todo está bien. Y ...

Te elegiría una y mil veces..

Nuestra despedida fue demasiado rápida, ni siquiera pude pensar en  cuánto  te iba a extrañar. O quizás nuestra despedida fue tenerte entre mis brazos, presionando tu cuerpo contra el mío. Quizás fue tu respiración agitada y saber que nos pertenecíamos, y no sólo en ese momento. Te vi marchar y ya no supe que pensar. Cerré los ojos, los abrí y ya no estabas, ya no estaban ni tu mirada ni tus besos.  Conforme avanzabas el camino, una maravillosa gama de colores cálidos se cruzaba ante mis ojos.  Entonces no entendí, porque dos emociones se habían cruzado dentro de mí.  Aquella melancolía de alejarte cada vez más de mí y aquella tranquilidad que me provocaba el atardecer.  Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras sonreía, duré en ese trance unos minutos hasta que me caché llorando. Fue esa la primera vez que lloré por ti. Una lágrima mojó mi mejilla con el dulce roce de nuestro “adiós”.  No era difícil de entender porque aquellas ...

Tu nombre

Puedo deletrear tu nombre, presta mucha atención, porque puedo pronunciar cada letra y solo con eso, con cada pausa describir quién eres.  Puedo hacerlo porque te conozco, no tuve que llamarte por tu nombre en todas esas ocasiones que me confiaste tus secretos, cuando lloraste en mi hombro tantos rechazos, tantos errores; cientos de fracasos.  No recordé tu nombre cuando me hiciste levantar la cabeza, erguir la espalda y seguir adelante, tampoco dije tu nombre cuando me traicionaste.  Pero ya no sé quién eres y eso no necesita un título, solo necesita una tan sola mentira .